Llegué sabiendo dibujar, pero sin criterio para decidir cuándo una etiqueta ya estaba resuelta. El taller tipográfico me obligó a imprimir, alejarme tres pasos y volver a mirar. Ese gesto cambió mi forma de trabajar.
Egresada del módulo de tipografía aplicada, hoy diseña etiquetas para una marca de conservas en Baja California.