Estos escenarios salen de proyectos reales que pasaron por el estudio: envases que no se leían en anaquel, fotos de producto con sombras duras, etiquetas que perdían color al imprimir. Cada capacidad describe la situación de partida, lo que se trabaja en clase y el tipo de resultado que puedes llevarte a tu propio proyecto.
Antes de elegir un caso de uso conviene aclarar el terreno. Aquí van las definiciones que usamos en Donutyourfaceoff cuando hablamos de escenarios, entregables y límites de cada ejercicio, para que nadie espere algo que el módulo no cubre.
Un escenario describe la situación de quien llega: un emprendimiento que necesita etiquetas para su primera tirada, una marca que quiere reordenar su línea de envases o alguien que prepara un portafolio para buscar clientes. No es un paquete cerrado ni una lista de entregables fijos. Lo que se trabaja depende del punto de partida y del material que ya exista.
Los talleres tipográficos, las prácticas fotográficas y los bocetos están pensados para explorar y aprender el proceso. Si el objetivo es producir un envase listo para imprenta o una campaña completa, ese es otro recorrido. Aquí se construye criterio: cómo decidir una familia tipográfica, cómo montar luz natural sin estudio o cómo descartar una propuesta que no resiste el cambio de escala.
No trabajamos con productos genéricos ni plantillas cerradas. Cada propuesta parte de lo que traes: un envase real, una foto de tu producto, un boceto a lápiz o una idea suelta. Si todavía no hay nada definido, el primer paso es ordenar referencias y decidir qué se quiere comunicar antes de tocar color o forma.
Cuando hablamos de resultado nos referimos a un sistema visual coherente, a una serie de pruebas de color sobre fondo marfil con acentos coral y turquesa, o a un conjunto de encuadres fotográficos comparables. No prometemos ventas, posicionamiento ni métricas de conversión: eso depende de factores que quedan fuera del aula.
Cada módulo avanza paso a paso y asume tiempo para bocetar, corregir y volver sobre lo hecho. Si se salta la fase de exploración, las decisiones posteriores se vuelven arbitrarias. Por eso pedimos constancia más que velocidad: es mejor cerrar un ejercicio bien resuelto que acumular propuestas a medio terminar.